Apareció como promesa en las divisiones inferiores de River Plate, lo que lo llevó a ganar el Campeonato Sudamericano Sub-16 y a participar en con la Selección nacional en el Mundial de la misma categoría, en 1985. Su debut en un equipo de mayores se produjo en Huracán, siendo parte del equipo que fue campeón del torneo de ascenso en 1990.